Me doy cuenta que como docentes tenemos varias cosas en común sobre todo que caemos a lo de siempre ,nuestra práctica va enfocada a una mejora para y por el bién de los alumnos.
Si tuviéramos un libro como guía para ser maestros yo creo que no haríamos las cosas así como las hacemos, pues el profesor no deja el lado humano y tiene todos sus sentidos puestos en los alumnos y casi casi no se le va una para poder dominar la situación ,entonces se visualizan de manera general las mismas perspectivas y las mismas metas a alcanzar y es donde empezamos a construir nuestra identidad docente, aunque quizá también dentro de esto hay sus excepciones y aunque no seamos pedagogos la intuición es algo que se despierta en este quehacer y aquí es donde sale a colación la lectura de la aventura de ser maestro, donde tal pareciera que tomaron un retrato hablado de cualquiera de nosotros pues al leer esta parte de la lectura nos identificamos totalmente pues creo que casi es un espejo de lo que nos aconteció al inicio de nuestra actividad docente ya que como dicen se aprende por ensayo y error y yo más bien digo la práctica hace al maestro.
